Consideraciones sobre la capacidad cognitiva de aves y su ahuyentamiento
Nota técnica de la edición 10 sobre consideraciones sobre la capacidad cognitiva de aves y su ahuyentamiento, con enfoque en diagnóstico, prevención y criterios aplicables al manejo profesional de plagas.
Entre otras, la paloma doméstica Columba livia, es un ave introducida en América, que se caracteriza por su adaptación a las zonas urbanas, donde obtiene los recursos que requieren para sobrevivir como agua, alimento, además de aprovechar lugares que les sirven de refugio. La alta proliferación hace que se considere una plaga urbana de impacto negativo para la salud
pública, así como para el ambiente de las ciudades. En la actualidad se dispone de innumerables herramientas y estrategias para su ahuyentamiento, incluyendo el uso de mallas, drones, equipos sonoros, de ultra sonido, de ondas complejas cercanas a la radiofrecuencia, ahuyentadores táctiles, visuales, repelentes, quimioesterilizantes, agentes
químico – atemorizantes y cetrería. Aun así, los programas de ahuyentamiento de aves tienen dificultades en cuanto a su efectividad en el tiempo y ello está vinculado con sus capacidades que les permiten adaptarse, acostumbrarse y evitar las herramientas que se utilizan, por lo que resulta relevante conocer y entender acerca de sus facultades.
Diversas investigaciones han demostrado que las aves pueden fabricar y utilizar herramientas, emplear información para resolver problemas, así como otras habilidades cognitivas que antes se consideraban propias de mamíferos. Por ejemplo, el razonamiento causal, es considerado una de las habilidades humanas más importantes para la comprensión del
entorno, estudios experimentalmente han demostrado que los cuervos también pueden razonar sobre mecanismos ocultos o agentes causales. Las aves carecen de corteza cerebral, sin embargo, tienen el palio una estructura considerada análoga, si no homóloga. Una particularidad de la corteza de los mamíferos es su arquitectura en capas. En un estudio anatómico detallado del palio de aves, Stacho et al. describen una arquitectura de capas similares. Como dato adicional otros autores encuentran que las aves poseen de forma generalizada más neuronas por unidad de masa cerebral que los mamíferos e incluso que los primates de su mismo tamaño. Considerando que las aves exhiben habilidades cognitivas asombrosas, comparables a las de los mamíferos, se presume que algunas capacidades están relacionadas a un ancestro común de hace unos 320 millones de años, aun cuando se dice que los cerebros de mamíferos y aves evolucionaron de manera diferente, llama la atención lo similares que todavía son ambos grupos en sus capacidades cognitivas y perceptivas.
Martín Stacho, neuroanatomista de la Universidad del Ruhr en Bochum, Alemania, decidió investigar el prosencéfalo aviar, que controla la percepción, examinando cortes microscópicos de tres cerebros de palomas mensajeras a partir de imágenes de luz polarizada en 3D, buscando comparar las imágenes del palio de las aves con las de las cortezas de ratas, monos y humanos. Su análisis reveló que las fibras en el palio de las aves están organizadas de una manera sorprendentemente similar a las de las fibras en la corteza de los mamíferos. Los investigadores también visualizaron las conexiones entre las neuronas en los cerebros de dos especies de aves relacionadas lejanamente como son palomas y búhos descubriendo circuitos en las regiones sensoriales que eran similares a los encontrados en el neocórtex de mamíferos. En consecuencia, es la neuro arquitectura lo que explica por qué las aves son tan talentosas cognitivamente como los mamíferos. Andreas Nieder, neurofisiólogo de la Universidad de Tübingen Alemania, para definir
si las aves son conscientes de lo que hacen, observó los cerebros de cuervos mientras respondían a señales y estímulos, considerando que ya se ha demostrado que pueden razonar causalmente. Para ello utilizaron una prueba similar a la empleada para investigar a primates en busca de signos de consciencia, entrenando a dos cuervos criados en laboratorio para que se movieran o se quedaran
quietos en respuesta a una señal que se mostraba en un monitor. Cuando la reacción fue correcta, los pájaros fueron recompensados. Se les implantaron electrodos en el cerebro para registrar sus señales neuronales a medida que respondían. Cuando los cuervos reaccionaron, sus neuronas se activaron, sugiriendo que habían percibido conscientemente la señal, sin embargo, cuando no lo hicieron, sus neuronas estaban inactivas. Las neuronas que se activaron se ubicaron en el palio, pudiendo ser consideradas un marcador de la consciencia sensorial en el cerebro de las aves, similar al observado en primates. En definitiva, las aves tienen más capacidades cognitivas de lo que sabemos y muchas veces pensamos, pudiendo evadir y evitar, intencionalmente, muchas de las herramientas que empleamos para disuadirlas de instalarse en áreas que se buscan proteger.